Reseña de Granada Nights – Desgarrador viaje de autodescubrimiento al sur profundo de España | Películas

TLa premisa de Granada Nights, el primer director de Abid Khan, parece bastante prometedora, ya que reinventa el subgénero cansado de un blanco triste que va a un país extranjero y aprende a vivir, amar y reír. Lamentablemente, mientras se centra de manera refrescante en un protagonista británico asiático, la película de Khan está irremediablemente empantanada por una trama delgada y un diálogo cliché.

El encuadre cuadrado, similar a Instagram, abre este viaje de autodescubrimiento, capturando al reservado Ben (Antonio Aakeel), de 24 años, en el camino de Londres a Granada, España, para sorprender a su novia de larga distancia, Helen. El maquillaje apretado emana ansiedad y las aprensiones de Ben están tristemente probadas: Helen ni siquiera quiere ver su rostro. Con el corazón roto y riendo tontamente en los albergues, Ben es persuadido por la valiente mochilera Amelia (Quintessa Swindell) para quedarse y explorar la ciudad. Una noche se convierte en semanas y meses cuando el otrora tímido se sumerge en la bulliciosa escena estudiantil internacional. Las proporciones se amplían gradualmente, que recuerdan a la madre de Xavier Dolan, mientras que el encuadre refleja la apertura y la paz interior recién adquiridas de Ben.

A pesar de estas ambiciosas florituras estilísticas, Granada Nights sigue siendo un reloj frustrante. La brecha es demasiado evidente entre lo que la película quiere ser, un vagabundo europeo de Richard Linklater, y lo que la película es en realidad. Parte de la escritura es descaradamente débil, especialmente en la primera mitad, donde cada línea suena como una cita inspiradora artificial. Como resultado, es mejor cuando no hay diálogo, y la cámara simplemente sigue a Ben por las hermosas calles antiguas. La ciudad cobra vida entonces, pero las fiestas de estudiantes borrachos en el interior eclipsan las secuencias al aire libre.

Dado que el guión se basa en la propia experiencia de Khan en un año sabático en España, es una pena que tanta curación personal se transfiera tan suavemente a la pantalla. Sin embargo, en un mundo posterior al Brexit, la película y su multitud de personajes internacionales ciertamente harán que el público tema por el otrora robusto programa Erasmus.

Granada Nights llega a los cines el 28 de mayo.

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